4 sep 2007

Entre carros y ambulancias

Me precio de ser una persona sana: siempre que hay que llenar un formulario en el que hay un apartado que dice alergias, siempre escojo la opción que dice Ninguna, hasta el momento no me han dignosticado ninguna enfermedad crónica y sólo me da gripe una vez al año. Creo que eso ya es ganancia.

Como toda buena persona sana, el contacto más cercano que he tenido con una ambulancia ha sido cuando me hago a un lado en mi carro para que pase cuando uno de esos vehículos viene como bólido y trae la sirena prendida (me pone bastante nervioso, pro cierto).
Todo eso cambió este fin de semana, cuando comenzando un rally, comence a sentirme muy mal; cualquiera que se haya subido a un carro que se desplaza a alta velocidad en una carretera llena de curvas entiende a lo que me refiero: mareo, náuseas y ese tipo de cosas clásicas. Pero en esta ocasión era difernte, claro que sentía que los trocitos de melón que había comido antes de salir de casa querían abandonar mi cuerpo por la misma vía por la que entraron, pero esta vez había algo más; una sensación de debilidad en el cuerpo que no me permitía concentrarme en mi libreta de ruta.


En los primeros kilómetros los trocitos de melón lograron su cometido, permití que así fuera para poder deshacerme del horripilante estado, después de todo el rally a penas comenzaba y yo ya había regresado todo lo que había comido.


Los siguientes minutos fueron un tanto reconfortantes; el malestar parecía ir desapareciendo gradualmente. Una etapa más recorrida, 110 km/h en promedio. El malestar estaba de vuelta, pero ahora con más intensidad: las manos, labios y lengua adormecidos, vista nublada, piernas temblando, los antebrazos y pantorrillas totalmente contraídas hacían que mis manos y pies, además de adormecidos y hormigueantes, estuvieran totalmente engarrotados y retorcidos.


Utilizando las últimas palabras antes de perder totalmente la sensibilidad y el control sobre mi lengua sólo acerté en decir -con la misma dificultad que se tiene después de una botella completa de tequila- "parate porque me siento muy mal". Sentí que me desvanecí, nunca perdí la conciencia, pero todo estaba demasiado nublado. Me recosté sobre el asiento del carro con la puerta abiera y los pies de fuera.


Trataban de darme una Coca, pero nisiquiera podía agarrarla con mis dedos adormecidos y chiruscos. Lo sigueinte; un paramédico me incorpora y me mete a una ambulancia. La verdad me las imaginaba diferentes. En las películas vemos que son prácticamente un quirófano ambulante, pero esta no, era muy simple, además como que le falaba acción, no se, me faltaba escuchar el ...bip...bip...bip... de mi corazón latiendo, como cuatro güeyes encima de mi tomando mediciones y cosas así, pero no, todo era muy calmado. Ahora que lo pienso, mejor que hubieran estado calmados porque eso significaba que no estaba tan grave.


Unos minutos de oxígeno, una coca y un gansito (el desayuno de los campeones) y un largo interrogatorio en el que el paramédico me preguntaba insistentemente si consumía, fumaba o inhalaba algún tipo de droga y listo, estaba yo de pié fuera de la ambulancia y viendo pasar por la carretera que corría junto a mí, al resto de los participantes. Obviamente para entonces estabamos totalmente fuera de la competencia.


Me tomó un poco más de una hora recuperarme del todo, hicimos las últimas dos etapas de la carrera y llegamos a la meta, en donde tuve que repetir esta misma historia varias veces y además soportar las burlas de todo el mundo diciéndome que ya no chupara un día antes de la carrera, los más viejos con el clásico "estos jóvenes ya no los hacen como antes" e infinidad de cosas más.


En fin, así fue mi experiencia más cercana con paramédicos y una ambulancia; espero que la próxima (espero que no la haya) sea más intersante, porque la verdad, ahora que lo cuento, estuvo medio aburrida, le faltó acción y además nisiquiera había una enfermera comehombres buenísima y super sexy como la de la foto.

26 jul 2007

Perdido en la grabación


Me dicen el amigo de los bancos, no precisamente de los de cuatro patas, sino de las instiutciónes que tienen a bien "guardar" nuestro dinero, aunque en realidad sólo le den vueltas y obtiengan más dinero. Por qué su amigo?... fácil, en el transcurso de un mes he sido víctima de:
1. la denegación de una tarjeta de crédito.
2. una clonación de tarjeta (cabe señalar que es en la que depositan mi sueldo, por lo que me quedé sin varo un buen rato), por si no fuera suficiente,
3. una retención de tarjeta en el cajero automático.

Las razones... me gustaría conocerlas mejor, lo que hasta ahora sé es que en alguna ocasión reporté un ruido en mi línea telefónica y a los tres días, al levantar la bocina; nada, había muerto (ojalá se haya ido al cielo de las líneas telefónicas). Al preguntar la razón por la que se me había negado la tarjeta de crédito me dijeron: "esque no contestaron en el múmero de teléfono que dio y como está cortado, eso quiere decir que debe y pus si debe no le podemos dar la tarjeta." Chaaaale!!! Ahora resulta que por culpa de Telmex no me dan mi tarjeta? no es que no haya pagado, la línea murió inesperadamente, así de la nada.

A los pocos días encuentro un recadito bajo mi puerta que decía algo como: "visita tecnica, nadien en casa. Por favor comuniquese a Telmex al 5......" así, tal cual, sin acentos, con N al final; "nadien". Ta bueno pues, les llamo al día siguiente por la mañana para preguntar de qué se trata. Una voz femenina amable me contesta, en seguida me doy cuenta de que es una grabación, la tipa comienza a decir una letanía de opciones, de las cuales ninguna se acerca a lo que yo quiero. Qué quiero? hablar con un ser humano que me pueda decir para qué carambas me visitaron.

Despues de unos 3 minutos de escuchar opciones que no me sirven, la señorita dice: "si quiere hablar con un operador espere en la línea" Con un caraaaajo!!! osea que después de haberme chutado todo el speech tengo que esperar a ver a qué horas me atienden. Un rato más tarde me contesta un chico con un acento que me resulta extraño, le expongo mi problema para que él me diga: "esque aquí no le puedo ayudar, tiene que marcar al 55..... para que le den una cita con el técnico para que arregle su ruido en la línea". Intentando guardar la calma lo más posible para no mentarle la madre, intento aligerar la plática y le pregunto sobre su lugar de origen, ya que el tono que tiene al hablar me parece extraño. "esque está usted hablando a Guatemala señor" me respondió. La globalización nos alcanzó, fue lo único que pasó por mi mente.

Finalmente colgué y llamé al número que amablemente me proporcionó el del call center guatemalteco; la misma história, largos minutos de grabación para que al final te hagan esperar porque ninguna te sirve.

Al intentar reportar que no quedaban mas que 61 pesos en mi tarjeta, que después me enteré que fue un clon; lo mismo, grabadoras y más grabadoras para acabar hablando con un huerco ubicado en Monterrey (a ese no hubo necesidad de preguntarle de dónde era).

Al intentar reportar que el cajero automático, de marera gandalla, sin decir agua va, me retuvo mi tarjeta; otra vez grabaciones, pero lo mejor es que todavía tienen el descaro de decirte: "me puede proporcionar los 16 dígitos de su tarjeta" No me vengas con estupideces!!! Si estoy llamando para decirte que el cajero me la acaba de quitar, no me aprendo todos los números de mis documentos.

En fin, lo que quiero decir es que cada vez resulta más complicado poder hablar con una persona para solucionar un problema. Las empresas de servicios deverían brindar eso justamente; SERVICIO, no grabaciones que sólo confunden.

4 jul 2007

TENGO CARA DE RATERO??

Impactado quedé cuando en mi bandeja de entrada descubrí esta joya publicada en una pagina peruana de noticias:


Cae delincuente que junto a sus 6 cómplices robaron un camión de abarrotes en Chorrillos


Una llamada al 105 puso en alerta al Escuadrón de Emergencias Sur, que rápidamente llegó hasta el asentamiento humano Santa Isabel, en el distrito de Chorrillos.

Tras una feroz balacera con la policía de la comisaría de Mateo Pumacahua que llegó minutos antes a la escena, en una playa de estacionamiento del Comité 9, fue capturado con las manos en la masa el delincuente identificado como Luis Alberto Obregón, quien junto a sus seis compinches asaltaron un camión repleto de abarrotes.

Egualse Cucho, chofer del vehículo se encontraba por los Pantanos de Villa rumbo a Villa el Salvador repartiendo mercadería.

Los delincuentes lo encañonaron y lo dejaron en la Panamericana Sur. Se logró recuperar todo el papel higiénico, los chocolates, caramelos y otros insumos que pertenecen a la empresa Consumos Masivos. La carga estaba valorizada en 5.500 soles.

Pero los más eufóricos con el asalto fueron los vecinos del asentamiento humano, quienes señalaron estar cansados de la poca presencia policial.

Sólo hace una semana los vecinos estuvieron a punto de linchar a dos delincuentes que trataron de asaltar un local de video juegos.

El delincuente detenido tras el robo del camión fue trasladado hasta la comisaría de Mateo Pumacahua y la policía ya se encuentra tras los pasos de los otros cinco asaltantes que se dieron a la fuga en un auto Tico.


Recontrachale!!! Ahora resulta que soy ratero y en Perú!!!

Para que vean que no estoy inventandolo todo, pueden checar la nota aquí.

27 jun 2007

He tenido momentos penosos en mi vida, situaciones en las que nunca hubiera querido estar, la mayoría de ellos son provocados por que el mundo parece confabular para que todo encaje a la perfección y uno termine completamente ridiculizado o en una situación en la que más valdría clavar la cabeza en la tierra.

El punto es que en esta ocasión el universo no comploteó en mi contra, bueno la neta no se si fue en mi contra, pero la situación es que yo no fui el personaje central del momento incomodo, en esta ocasión me tocó ser de los que, al ver completamente ridiculizado al otro, sienten pena ajena. ¿Qué pasó?

Resulta que esperaba yo a una persona en Sanborns, estaba sólo en la mesa leyendo un libro y bebiendo café (lo se, soy un lugar común con patas, sólo me faltaba tener a mi perro de raza fina echado a mi lado para ser un intelectualoide Condechi). Mi ubicación me permitía ver de frente hacia el interior de la cocina del lugar, en donde se paseaban con platos y platillos los cocineros, garroteros, pincehes y meseros.

Mi mirada clavada en el libro, mis oidos escuchando algo que quiero olvidar, a continuación lo cito lo más fielmente que mi memoria me lo permite:

Mujer 1-... pero esque a mi no me gusta así, yo prefiero con dos hombres.

Hombre- Bueno esta vez lo hacemos así y pa la siguiente invitamos otro hombre.

Mujer 2- Orale, ya no te hagas del rogar. Al principio yo estaba igual, pero ora ya me encanta.

Mujer 1- Pero si se enteran aquí se va a armar una broncota.

Hombre- Por eso tú namas no le digas a nadien.

Cabe señalar que para entonces mi atención se había centrado por completo en las voces, hasta el momento sin rostro, y mi mirada ya quería buscar a los dueños de esas palabras. Finalmente, inclinando mi cuerpo un poco hacia la derecha los encontré casi a la entrada de la cocina; se trataba de un garrotero, la mesera que unos minutos antes amablemente me habia servido café con su vestido típico que caracteriza a las que atienden las mesas en ese lugar y una que parecía ser como la supervisora o algo parecido, ya que vestía un traje sastre color azul marino y blusa blanca.

Los tres individuos estaban parados junto al carrito en el que se llevan los trastes sucios, se miraban de frente, estaban muy juntos e intentaban disque hablar en susurros para que no los escucharan. Al observar la escena más a detalle me di cuenta de que él pasaba su mano por detrás de la mesera acariciandola lujuriosamente, justo donde la espalda pierde su digno nombre y mientras tanto le decía --Ándale, no te vas a arrepentir, vas a ver que luego hasta me lo vas a estar pidiendo.--

Justo cuando el tipo colocaba su mano en el trasero de la mesera describiendo una figura cóncava con su palma, la que vestía traje sastre volteó su mirada y me descubrió en pleno espionaje. Ipsofacto quiso desafanarse de la situación y marcó distancia física con los otros dos implicados diciéndoles algo así como --A trabajar, a trabajar, dejen de estar platicando-- ¡¡Qué faaaalsa!!.

En los siguientes minutos llegó la persona a la que esperaba, lo que provocó que la acosada, que mas bien parecía estar comenzando a disfrutar la situación, regresara a tomar la orden de mi acompañante. Yo no hayaba en donde meterme, afortunadamente el libro que traía me sirvió de refugio para no tener que cruzar mirada con la seño.

En realidad no se si los tres implicados se percataron de mi intrusión pero sí estoy seguro que fue una de mis estancias más incómodas en el restaurante de los tecolotitos.
Ojala hubieran estado como los de la foto, no?

4 jun 2007

Las Horas Pico

El vivir en una ciudad implica el conocer lo que son las horas pico, y no me refiero en absoluto al programa del canal 2 endonde salen chicas semidesnudas y otros haciendo "comedia", sino a esos momentos en un día normal entre semana en los que es practicamente imposible hacer menos de media hora en cualquier translado en carro, así sólo implique recorrer un par de kilómetros, esos ratos en los que las vías rápidas dejan de serlo para convertirse en estacionamientos masivos, en los que viajar en metro resulta una experiencia que incluye sauna, aromaterapia, masaje y si se corre con suerte hasta agasaje.
Particularmente en Chilangolandia (ombligo del mundo y sucursal del cielo), esas desquiciantes horas están presentes por lo menos dos veces al día, una por la mañana (de 7:30 a 9:30) y otra por la tarde (5:30 a 7:30) lo malo es que duran cada vez más y va a llegar el momento en el que durarán 12 horas.
Todo este debraye es para llegar a contarles que en el edificio "inteligente" en el que laboro, ya también hay horas pico!!!, al principio me costaba trabajo creerlo, pero después de que en una ocasión tardé 15 minutos esperando el elevador, me di cuenta de que era real.
Cuando la empresa en la que trabajo recien se mudó a la exclusiva zona de corporativos en Santa Fe, ese problema no existía, los edificios estaban acabaditos de hacer y habíamos como cuatro o cinco empresas en 27 pisos, es más, hasta se nos hacía la gran cosa el tener que apretar unicamente el piso al que uno se dirigía para que en la pantalla apareciera una letra entre la A y la F que indicaba el elevador asignado que te llevaría directo y sin escalas al piso al que te dirigías; todo esto en vez de apretar la clásica flechita hacia arriba o hacia abajo según a donde se quisiera ir.
Era maravilloso y a la vez desconcertante subirse a un elevador que nisiquiera tenía los numeros de los pisos al interior, "claro", pensaba uno, "esque son inteligentes y ya saben qué pedo". Además de esas maravillas, practicamente era un elevador por persona, o grupo de personas que fueran juntas, "¿Qué es eso de ir parando en cada piso para que la gente suba y baje?, pus ni que fuera micro para ir haciendo tantas paradas".
El tiempo fue pasando y la maravilla fue terminando, como es natural la zona fue creciendo, en donde antes había tres edicficios ahora hay seis o siete, en donde habíamos cuatro o cinco empresas ahora habemos 30 (no es exageración, igual me quedé corto), y por último y más importante los elevadores, con todo y su gran inteligencia no se pueden librar de las horas pico y entre las 8:45 y las 9:20 de la mañana, el lobby del edificio se atasca de gente que quiere subir, entre las 2:00 y las 3:00 de la tarde uno tarda aprox 10 minutos esperando para salir a echar taco y ni se diga para regresar a las labores y por último a eso de las 6:00 de la tarde de nuevo hay que esparar un rato para poder ir a casa.
Todo eso sin contar que lo que antes eran elevadores casi exlusivos para una persona y su selecto grupo de acompañantes que no hacían paradas mas que en el piso al que se dirigían, ahora están atascados y van haciendo paradas en cada piso.
Ni modo, creo que es parte de lo que uno tiene que pagar por vivir en una gran ciudad, a la que de cualquier manera, sigo adorando.