22 may 2007

Uno de mis hobbies

¿Por qué tener un hobbie?, es más, ¿Por qué llamarle hobbie a algo que simplemente nos gusta hacer? La verdad es que hay algunas cosas que me gustan mucho, pero no necesariamente todas esas cosas son mis hobbies, algunas porque la neta están fuera de mi alcance, otras porque cuando estoy decidido a empezar a hacerlas me da una fiaca impresionante y otras porque simplemente son sueños bien fumados que me gusta tener.

Independientemente de estos, una de las cosas que desde niño me gusta son los carros, recuerdo perfecto que cuando tenía como nueve años fui con mi papá a uno de las primeras expo-auto que hubo en México y fue justo en esa ocasión que me di cuenta de que me rayaba completamente el Lamborgini Diablo, es más, hasta dije que un día iba a tener uno de esos. En aquellos entonces Adrián Fernández iba en ascenso en su carrera y firmaba autógrafos en una mesa que, en realidad, no mucha gente pelaba.

Afortunadamente la vida me ha llevado por caminos que de una u otra manera desembocan en el automovilismo deportivo, bueno, eso de automovilismo-deportivo suena mucho más pro de lo que en realidad hago, dicho de manera más aterrizada, juego a los cochecitos; ¿Cómo? Corriendo rallyes de regularidad, no de esos de velocidad en los que los pilotos y navegantes andan como locos a todo lo que les da su carro y al final de la carrera terminan sin suspensión, sin llantas y todos adoloridos de la espalda. Cabe aclarar que yo soy navegante.

En poco tiempo (aprox. 1 año y 1/2) he tenido buenos logros en el ambiente; en mi año como novato (2006) logré, junto con mi piloto y amigo de toda la vida, obtener el tercer lugar nacional de la categoría. En lo que va de este año, con un cambio de piloto (ahora corro con mi papá), hemos tenido dos importantes participaciones en eventos de invitación: Segudno lugar de la categoría expertos en La Carrera del Golfo al Pacífico y Primer lugar de la catgoría expertos en el Audi Rally Tour.

Con estos dos hechos me di cuenta de lo convenencieros y/o envidiosos que somos los seres humanos, en especial los que somos mexicanos, vemos un poquito de éxito en otro y de inmediato tenemos dos posibles reacciones:

a.) Le tiro mala onda e intento boicotearlo, diciendo que seguramente alguna trampa hizo para conseguir lo que tiene.

b.) Intento colgarme de su triunfo en la medida que pueda, ya sea aplicando el clásico "yo le enseñé" o simplemente tratando de agradarle para en cualquier momento poder presumir el también clásico "es mi cuate".

Para bien o para mal, la gente del ambiente reaccionó de la segunda forma, por lo menos la mayoría, seguro hay uno que otro que no, lo que ha resultado en una cresta de popularidad en mi vida entre los que me rodean en ese ámbito.

A fin de ceuntas cuando estabamos realizando una prueba de aceleración en el autódromo de Morelia, Michoacán me di cuenta de que no eramos pilotos que practican el automóvilismo-deportivo, sólo eramos un bonche de tipos que en efecto, sólo jugaban a los cochecitos.

"The difference between a man and a boy, its just the price of the toy".

1 comentarios:

BAR dijo...

No me resta más que decir...

!!!Felicidades!!!

T.Q.M.